“La religión se convirtió desde su fundación en un instrumento de poder”

 

texto  ANTONIO ITURBE

 

Adolfo García Ortega muestra una apasionante Judea del año 30 y nos hace ver la figura de Jesús desde un punto de vista laico

 

Afirma que en su literatura “la realidad se impone”. Los sueños son grandiosos, pero no pueden derrotar a un mundo que tiene sus propias normas, a menudo no demasiado justas pero siempre implacables. En El evangelista (Galaxia Gutenberg) nos traslada a la Judea de los años 30 de nuestra civilización, donde un grupo de rebeldes de armas tomar siguen –y a la vez empujan- a un iluminado que dicen que hace curaciones milagrosas y es el nuevo mesías para un nuevo tiempo en el que expulsarán al invasor romano y se impondrá la doctrina de impartir el perdón, un monopolio que según los rabinos judíos pertenecía exclusivamente a Dios. Unas páginas absorbentes en las que viajamos en el tiempo y asistimos a ese momento crucial de nuestra historia pero con un ángulo que no es el de la religión católica sino el de un literato con muchas lecturas y un amplio conocimiento de la historia de la época.

Propuse que hiciéramos este encuentro en un lugar que nos pusiera en ambiente y se me ocurrió mencionar la posibilidad de realizarlo en la catedral. García Ortega me respondió raudo que “este no es un libro religioso, sino político y literario”. Finalmente, nos reunimos en la cafetería de un hotel catedralicio, pero me dejó la primera pregunta servida en bandeja.

Este no es un libro religioso, sino un libro político y literario. Pero la religión, si no es política y literatura, ¿qué es?

Creo que la religión, que debería haber sido una forma de consolación espiritual en el ámbito privado, se convirtió desde su fundación en un instrumento de poder. Esa traslación a la política genera mitos y literatura. Cuando comento que mi novela no es religiosa es porque me la planteo desde el principio como una novela en la que los elementos cristianos, que tienen que ver con la figura de Jesús y de esa época, son elementos posteriores al Evangelio y ajenos incluso al propio Jesús, porque aunque sea una obviedad, Jesús no era cristiano ni supo lo que se iba a hacer con él ni lo que iba a pasar. Cualquier interpretación o lectura de mi novela desde la perspectiva cristiana sería equivocada, aunque mi novela es muy respetuosa con los cristianos, pero lo que siempre me ha interesado es la perspectiva de la coyuntura histórica de aquellos acontecimientos.

¿Y cómo es el mundo en el que se desenvuelve Yoshua, al que algunos consideran el mesías?

Es una coyuntura histórica política tremendamente activa, llena de patriotismo y elementos antirromanos, que eran los invasores de la región, llena de banderías y de sectas unas contra otras. En ese momento, se está buscando un mesías, un rey, que traiga un nuevo reino. Es una época muy violenta, los elementos espirituales y terrenales están mezclados en aras de intereses de grupo, de “partido”. Esa reflexión que surge de la lectura de otros libros de la época, me hizo ver que el momento actual está trufado de los mismos elementos. Y esa voluntad de hacer algo que se pudiese leer en clave actual y política está en el origen y la voluntad del libro. Podría haber adoptado cualquier otra óptica, pero como escritor puedo permitirme el lujo de escoger la perspectiva que quiera para ofrecerla al lector y que después decida él.

Cuando empecé a leer el libro me dio la impresión de una historia escrita por un racionalista que da explicaciones físicas a cuestiones que en los evangelios se han descrito como milagros: desde caminar por encima del agua a las curaciones sorprendentes. Sin embargo, hay un momento en el que se abren brechas: Joshua entra en una casa donde lloran a una niña fallecida y él desde el piso de abajo, con una inexplicable percepción, advierte que únicamente está desvanecida. ¡No eres un racionalista cuadriculado!

No soy un racionalista cuadriculado, y estoy abierto a lo poético y a lo misterioso. Joshua es un personaje ambiguo, callado e interpretable. El que sean personajes interpretables, hacen que las interpretaciones posteriores sean infinitas.

El visionario Joshua es un personaje poliédrico. Dice más de una vez que utilizaba los mismos enigmas que los farsantes. Sin embargo, al final hablas de “la inocencia radical que lo hacía inexpugnable”. Esto nos trasladaría a la época actual, con el populismo bienintencionado de ciertos liderazgos…

En mi novela, el liderazgo es un liderazgo compartido entre dos figuras que pueden ser complementarias, un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde en un momento dado. El líder político nato es Iscario Jejuda, que encuentra en ese otro hombre, callado, misterioso y lírico, que tiene una herida personal porque han matado a alguien a quien él quería mucho, esa figura que puede manipular y convertir en el rey que necesitan, porque necesitan cambiar de líder en ese contexto histórico. Este Jeshua, trasunto de Jesús, es manipulado por el líder político y al final acaba asumiendo su papel de rey que quiere ser puesto allí.

Pero Jeshuah asume ese papel…

Se deja arrastrar. Y no es que diga parábolas o haga milagros,  es que hace cosas que al grupo le interesa interpretar como parábolas o milagros para manipular al pueblo, porque al final lo que se quiere es movilizar al pueblo en contra de los romanos y contra las banderías judías que estaban negociando con los romanos.

Joshua cuando le preguntan si en verdad él es el mesías no responde con claridad, les dice “¿Sabe la luz que es luz?”. Él podría ser nada o ser todo…

La figura de Jeshuah tiene una especie de inocencia, que podía ser de hippy avant la letre o la de un hombre alocado que mira al cielo y ve luces, y que se siente ligero, espiritual. En aquella época había muchos “magos”. Todos eran magos, curanderos, mesías falsos. Eran el caldo de cultivo social de la época. Probablemente él sería uno más de esos. Sí que creo que hubo un movimiento que usó figuras así, medio magos, curanderos, visionarios, para fines políticos, por lo que 50 años después un sectario como Pablo de Tarso que quiere organizar una secta busca una referencia donde anclar su doctrina. Y elige una figura que se basa en el mito de la resurrección, porque es esa la clave.

¿La única referencia histórica de la existencia de Jesús es la mención del cronista romano Flavio Josefo?

Lo que dice Flavio Josefo es que en época de Tiberio, en un momento en que se producen revueltas en Jerusalén, se ejecutó a un tal Jesús. Él habla de muchas ejecuciones, y cita otros nombres y otros movimientos. En el siglo VIII se manipularon los textos de Flavio Josefo y aparece uno muy largo con más detalles, pero luego los historiadores lo han desmontado y han visto que es un añadido de siglos posteriores. En ese contexto se ejecutaba a los delincuentes comunes y a los subversivos, que también estaban relacionados con la delincuencia común porque era una manera de financiarse. El porqué lo ejecutan tiene que ver con elementos subversivos y cualquier interpretación posterior de esa ejecución es intencionada.

Usted fabula lo que pudo suceder entonces, pero no es menos exacto de lo que puedan ser los propios Evangelios, escritos décadas después de la muerte de Jesús…

Hay una historia previa, la de Menahem. Esto sucedió 30 años con los hechos que se supone que tienen que ver con Jesús, en la época de Augusto. Este Menahem se enfrentó a otros fariseos y a Herodes y propuso un cambio de reino. Y fue el primero que dijo que él podía destruir el templo y lo podría reconstruir en 3 días y resucitaría en 3 días. Es curioso, que este mismo discurso se lo atribuyan 30 años después a Jesús. Porque les convenía. Los discursos son tan distorsionados, que es lo que me dio pie a fabular, como podría hacer el mismo Evangelio. Yo hago mi ficción. Es un reto literario para muchos escritores: Saramago, Kazantzakis, Renan, Bulgakov…

Tal como se desarrolla el relato, lo que nos muestra nos recuerda a las revueltas encabezadas por líderes religiosos del Irán del Sha puesto por el imperio norteamericano, o el Irak actual en que facciones sublevadas actúan de manera violenta contra la ocupación de las tropas occidentales…

Yo creo que es un ciclo que se repite en la historia. Hay circunstancias que confluyen, factores que irritan y sublevan al pueblo y hay gente que utiliza esa irritación para acabar siempre en una acción violenta. En una revolución que cambia el orden, en una revuelta apagada con muchos muertos. El cómo introducen elementos ideológicos y políticos en esa manipulación es lo que ha caracterizado toda la historia.

Ellos hacen la revolución, pero el pueblo se queda en su casa. ¿Qué falló?

No es una revuelta que aglutinase todo el pueblo. Esta es una facción, de corte celote. Ellos generan una violencia que provoca una represión. Y los romanos no se andaban con chiquitas. Había mucha gente que se quedaba en casa a ver qué pasaba. En las revueltas que había en Jerusalén en aquella época se enfrentaban una facción contra otra, y el resto estaba a la expectativa e iban con quien ganaba. Eran revueltas constantes, y por tanto, muy confusas.

¿De dónde surge la pulsión para contar desde una perspectiva laica y literaria el momento cumbre de la vida de Jesús?

Mi madre llegó a ser a atea, a pesar de haber sido muy religiosa. Me contó una vez que creía que la historia sagrada tenía que haber sido de otra manera. A partir de esa conversación el origen de este libro estaba muy en el fondo de los cajones de mi cabeza.

La forma en que narra esos hechos está exenta de épica. Ninguno de los personajes es un héroe de una pieza, sino que todos son poliédricos. Nos dice en el libro “Somos extraños para nosotros mismos”. ..

Venir a este mundo es salir a un océano en el que intentas sobrevivir y vas conociendo facetas que pensaba que no tenía y que va descubriendo y esa movilidad por la vida le hace uno crecer y verse de una manera determinada. La gente que es muy fiel a sí misma siempre y no es capaz de observarse va mal o se pierde algo o va a confundir a los demás.

“Creyó ver al diablo y era su propia sombra”. ¿El diablo está más cerca de nosotros de lo que creemos?

El diablo está dentro de nosotros. Somos una especie destructiva y malévola y lo demostramos cada dos por tres.

¿Cuál es su catedral?

Mi catedral es una biblioteca donde haya buenos libros. ¡Pero no soy nada sedentario, ni ratón de biblioteca! Yo soy muy callejero y muy futbolero. Y mi vida es totalmente externa. No paro quieto y me cuesta sentarme a escribir. Viajo mucho. Lo que sí tengo es una gran capacidad de lectura. Puedo leer cuatro libros a la semana.

Dice el narrador “El pueblo desconfiaba de todas las causas” ¿Cómo ve este momento político?

Me interesa mucho la política, era mi vocación inicial. Creo que la lectura de lo que pasa en España se ha de leer en clave global, mundial. Ahora no se puede hablar de políticas locales. Todo está impregnado de todo, y hay una serie de corrientes que van a instaurar, o ya lo están haciendo, una gran desigualdad social con una concepción laboral muy cercana a la esclavitud. Vamos a un mundo de intolerancia democrática, cada vez más se van a hacer cosas de corte dictatorial, pero apoyados y justificados por la democracia. Los partidos políticos tienen que dar una respuesta a la realidad. Son populistas en el sentido de que dicen lo que el pueblo quiere escuchar y no son capaces de enfrentarse al pueblo y darles una solución.

 

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Comentarios (1)

  • Invitado - pep

    Comparto el discurso narrativo....La figura de Jesus...si se le quita el contexto politico social y se aisla en ese mundo falso espiritual que ha creado la Iglesia catolica, yugulan el mensaje y la lucha de estos soñadores que querian liberar al pueblo judio del zapato opresor de Roma.Si el personaje Jesus no hubiera existido habria que inventarlo como D. Quijote o Superman,para no olvidar que a la opresion del tipo que sea hay que extirparla ,la secta de los zelotes ,activistas sanguinarios,construyeron esta figura, que despues se ha disuelto en merengue sin sexo...de lo contrario no se entiende ¿porqué fue ajusticiado por delito contra el Estado romano...?No fue por dar pan y peces, ni curar enfermos, ni dar bendiciones...la causa es obvia...derrocar el vioejo sistema romano basado en la espada y la rpresion mas brutal.