“He estado sentada con criminales y todos tienen sus propias razones” Claire Mackintosh

Clare Mackintosh, autora del best seller Te deje ir, publica el thriller Te estoy viendo

 

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Texto: BEGOÑA PIÑA

 

¿Quién no ha tenido alguna vez el macabro pensamiento de que cualquiera podría empujarle a las vías del metro o del tren? ¿Cuántas veces hemos pensado que somos víctimas potenciales de algún demente que se nos cruce por la calle? Clare Mackintosh, forjada en el departamento de investigación criminal de la policía británica durante doce años, sabe mejor que nadie lo cerca que se puede tener el peligro. Flamante autora de éxito con su ópera prima, Te dejé ir–medio millón de ejemplares en Reino Unido y vendida a 27 países-, convierte la rutina que a todos nos da cierta comodidad en un enemigo constante en nuestras vidas. Destacada en las publicaciones británicas como una escritora a tener en cuenta en el ‘suspense doméstico’, habla en esta entrevista de su segunda novela, Te estoy viendo.

Una mujer trabajadora, madre de dos hijos, separada de su marido y con una nueva pareja, hace cada día el mismo recorrido en el metro de Londres hasta el trabajo. Un día, ve en el periódico su foto en la sección de anuncios de contactos. A partir de ahí, y tras descubrir que la foto de otra mujer a la que también ha visto en esa sección es la misma que la que aparece en las noticias de una mujer asesinada, comienza a sospechar de todo y de todos. Se siente vigilada.

“Hice un viaje en tren hacia Londres con una amiga. Cuando llegamos a la estación me desplazó dos metros más a la izquierda para colocarnos donde se abren las puertas. Y, efectivamente, llegó el tren y las puertas se abrieron justamente ahí y nosotras pudimos viajar sentadas. Me di cuenta de que mi amiga podría hacer el trayecto con los ojos vendados. En un momento estiró una mano para coger un periódico gratuito sin siquiera mirar. Miré alrededor y había cientos de personas haciendo lo mismo, estaban como en una burbuja”.

¿La rutina es peligrosa?

Somos criaturas de costumbres, predecibles. La rutina nos resulta práctica porque nos da comodidad. La ironía es que cuanto más predecibles somos más riesgos enfrentamos.

Sus dos novelas están protagonizadas por mujeres, que son, además, las víctimas…

Sí, es un hecho triste y cierto que las mujeres son las víctimas de crímenes con más frecuencia que los hombres. Como mujer y como escritora eso me afecta mucho. Cuando estuve en la policía británica sentía mucha empatía con las víctimas, sobre todo con las mujeres, porque somos más vulnerables. Pero al mismo tiempo siento una enorme fascinación por lo fuertes que las mujeres podemos llegar a ser. Me interesan mucho las mujeres normales en circunstancias extraordinarias.

¿Por qué sus personajes principales son también madres?

Porque una cambia cuando tiene hijos. El mundo antes te afectaba solo a ti, ahora también afecta a tus hijos. Cuando fui madre, yo cobré conciencia mucho más aguda de los riesgos que nos rodean. Siento mayor capacidad para involucrarme emocionalmente cuando escribo de mujeres madres, porque temen sobre todo por sus hijos.

¿Cuánto más temor y más miedo, se sospecha más y de más personas?

No estoy segura de que haya una correlación directa entre el miedo y las sospechas. Yo sospecho mucho de todo el mundo, pero no tengo miedo. Creo que sí puede ser que cuanto más miedo más crece la sospecha, pero me parece que no funciona igual en sentido contrario.

Usted, sin embargo, va ampliando el círculo de sospechosos en la novela, ¿por qué?

Los lectores no son tontos, sobre todo los de policiaco. Intento asegurarme de que los sospechosos sean muchos y variados para que le cueste más al lector. Los criminales, en realidad, son también personajes muy complicados. He estado sentada con ellos y me ha sorprendido siempre que todo el mundo tiene sus propias razones. Me interesa explorar las formas en que una persona puede llegar a ser responsable.

Las mujeres de Te estoy viendo están en primer plano y los hombres en un segundo, ¿literariamente no era, teniendo en cuenta el género, demasiado riesgo?

Puede ser, pero es que no ha sido una decisión consciente. Yo soy una feminista orgullosa de serlo y tengo mis ideas concretas de cómo se trata a las mujeres en la ficción. El primer borrador de esta novela, el policía era un hombre y no funcionó. No sé si fallaba porque yo no conseguí hacerlo bien o porque no era adecuado. Pero la primera vez que apareció Kelly Swift y cogió el caso, todo el libro cobró vida.

Después del éxito de su ópera prima Te dejé ir escribió una novela que terminó guardando. ¿Ha sido muy fuerte la presión con el segundo libro?

He sentido mucha presión. Creo que precipité escribiendo. Estuve un tiempo trabajando, unos nueve meses y cuando tenía dos borradores se lo enseñé a mi editora. Ella me preguntó cómo me sentía y le dije que no me parecía tan bueno como el otro. Tenía la esperanza de que me dijera que estaba igual de bien, pero lo que me soltó fue: “No, yo tampoco”. Así que me dijo que podía darme ideas para mejorar el libro o empezar uno de nuevas. Me di cuenta de que más allá de lo que había trabajado, no había en el texto un concepto subyacente que le diera la fuerza suficiente. Aquí sí la hay.

¿Cuál es ese concepto?

Todos nos aferramos a la rutina y cualquiera puede identificarse con ello. En aquel momento ya tenía la idea de esta novela y me di cuenta de que sería un libro mejor.

Usted ha llegado a la literatura desde la policía, tiene buenas historias, ¿la parte creativa cómo la ha trabajado?

No he estudiado nada que tenga que ver con escribir, pero siempre he sido una apasionada lectora que creo que es lo más importante para cualquier escritor. Se trata de leer mucho y, sobre todo, leer fuera del género. El tiempo que trabajé como policía me dio una formación impresionante. Aunque en las novelas no escribo sobre delitos de la vida real, tengo la experiencia de haber trabajado con gente muy diferente. Eso te lleva más allá de la norma. Cuando consigues un personaje que se sale de las páginas, que parece real, que parece que conoces, sabes que viene de la observación.

Sus dos novelas pertenecen a lo que se llama ‘suspense doméstico’, ¿tenemos al enemigo más cerca de lo que creemos?

Me encanta este género del ‘suspense doméstico’. Y sí, el riesgo está dentro de la vida personal, es un área de suspense natural. Cuando estamos sentados en casa, sentimos que el peligro se ha quedado fuera. Sin embargo, todos tenemos la amenaza de la vida doméstica y eso da mucho miedo. Leer historias sobre eso nos conecta con los miedos internos.

Te dejé ir, Te estoy viendo, ¿la próxima tendrá un título con ese esquema?

Sí. Let me lie. Es la historia de una mujer cuyos padres se han suicidado, ya la he terminado. Ella no acepta el hecho del suicidio y busca en el pasado, pero alguien no quiere dejarla hacerlo. En ese caso la traducción al castellano va a ser más complicada, en inglés funciona muy bien porque tiene doble sentido: Déjame dormir, pero también Déjame mentir.

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