“Hay obras en los espacios considerados ‘off’ maravillosas”

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texto ANTONIO ITURBE  foto ARCHIVO

Esther Santos, la editora de Acto Primero, nos cuenta cómo publicar libros de teatro sin morir en el intento.

La editorial Acto Primero se está erigiendo en plataforma de autores dramáticos con la idea de que lo importante es que el teatro se represente, pero también lo es que se convierta en libro para que perdure. Hacen algo que me llama la atención: en las obras donde interviene la música en la representación adjuntan con el libro su banda sonora con una app gratuita e incluso añaden la partitura para quienes quieran (y sepan) tocarla en casa. Al frente de Acto Primero están Daniel Formoso y Esther Santos Tello. Esther, otra de los muchos pluriempleados culturales, además de editora es autora, y hace pocas semanas se estaba representando una obra suya en las Salas Luchana de Madrid: Puntos suspensivos. Esther Santos nos habla de esa lucha editorial por poner el teatro en las librerías y reivindicarlo como el género literario que es.

 

¿De dónde surge la idea de crear una editorial para obras de teatro?

Del amor incondicional que le tenemos a la literatura en general y al teatro en particular. Queríamos aportar nuestro pequeño granito de arena apoyando el teatro actual, el teatro de aquí y de ahora.

Algunos escritores de narrativa han empezado a explorar el formato monólogo o performance... ¿el teatro puede ser un salvavidas para los narradores al que agarrarse en los tiempos líquidos?

Bueno, no lo sé, quiero pensar que cuando se escribe no se escribe pensando en que sea un “salvavidas” de nada (si con ese “salvavidas” te refieres a tema económico), sino que se escriba porque en ese momento eso es lo que se necesita expresar, de esa forma y en ese contexto. Si te refieres a “salvavidas” como término metafórico, entonces te diré que la escritura, en sí misma, es el mejor salvavidas que existe. Estamos viviendo una época maravillosa de creación, dramaturgos y dramaturgas dignos de que su trabajo no solo se quede unos meses encima de un escenario y que solo lo podamos disfrutar unos pocos, sino que perdure en el tiempo y sobre todo, que llegue a todos los lugares. Básicamente esa ha sido la motivación: apoyar aún más el teatro contemporáneo y que nuestro teatro actual perdure en el tiempo.

¿Quién es el equipo que maneja la barca de Acto Primero?

Los fundadores somos Daniel Formoso y yo. Daniel se ocupa del tema técnico, ha creado por ejemplo la app de la editorial, también gestiona todo el componente artístico: diseño de colecciones, las creatividades para las campañas. Y yo me encargo de la selección de los textos. Aunque la decisión final sobre los textos que se publican y los que no la tomamos los dos, digamos que paso un primer filtro de los textos que nos llegan, hablo con los autores, llevo la comunicación, etc. Además, tenemos un equipo de colaboradores importantísimo sin los que Acto Primero no sería lo mismo. Son profesionales de diferentes ámbitos de la cultura que escriben periódicamente en el blog de la editorial. Entre ellos hay dramaturgos, dramaturgas, actores, actrices, directores, catedráticos, poetas…

¿Y esta idea de llevar el texto teatral a los vericuetos digitales de las apps?

Además del libro impreso y digital que todos conocemos, hemos creado una app con la banda sonora de las obras, así mientras se lee el texto, quien quiera, se puede descargar la aplicación, que lógicamente es gratuita, y puede escuchar la música que el autor o el director ha seleccionado para cada escena. También se podrá visualizar el contenido multimedia de la obra: vídeos, fotos, etc. Creemos que cuanto más se acerque el libro a los lectores, más veces volverán al libro teatral y al final de eso se trata: de conseguir adeptos. Debemos tener en cuenta la época que estamos viviendo, las nuevas generaciones, cómo interactúan. Si queremos llegar a los más jóvenes es fundamental hablar su lenguaje y su lenguaje hoy en día, nos guste o no, son las pantallas y el contenido multimedia. La aplicación también servirá para estar al tanto de las novedades de la editorial, leer los post de nuestros bloggers, los eventos que organicemos, participar en el chat, etc.

¿De verdad se puede uno ganar la vida publicando libros de teatro?

Esa es la pregunta del millón. Está el mundo editorial de las grandes editoriales a las que les va estupendamente bien y luego hay un submundo de editoriales que hacemos lo que podemos para seguir subsistiendo, será en estos submundos donde realmente verás la pasión, el esfuerzo, la entrega y la obstinación para que los libros sigan existiendo. Dentro de estos “submundos” existen editoriales que autoeditan, esas quizás, digo quizás porque lo desconozco, puedan ganarse la vida editando teatro, nosotros que no cobramos absolutamente a nadie por publicar, no, no podemos ganarnos la vida con la editorial.

¿Creéis que después de años de invisibilidad hay un cierto auge de la edición teatral?

Eso parece, sí. Creemos que este auge fundamentalmente es debido al gran momento de creación que estamos viviendo.

¿A qué se debe?

Hay más propuestas, más salas, más espacios escénicos en lo que poder ver esas propuestas. En los medios de comunicación se está empezando a reconocer y valorar el término “off”, que no es otro que el económico.

¿El teatro tiene mucho de resistencia cultural?

Hay obras en estos espacios considerados “off” maravillosas que no tienen la opción de crecer porque no hay dinero; sin embargo, sí que podemos ver obras en grandes teatros que dramáticamente son infinitamente inferiores a las otras, pero tienen el respaldo de un productor porque el autor/director/actor/actriz es conocido o se ha puesto de moda.