“Una novela sobre el coronavirus olería como una col hervida"

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Desy Icardi escribe “El aroma de los libros” (ADN)

  

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Texto: SUSANA PICOS

 

El olor de los libros es uno de los motivos por los que muchos lectores dicen que les gusta leer en papel y no se pasan al formato electrónico. Desy Icardi tuvo que prescindir del papel cuando por una enfermedad su vista empezó a mermar. Al principio de su dolencia, Icardi se acercaba a las páginas para poder leer y de paso impregnarse del olor, pero finalmente tuvo que renunciar y rendirse al formato electrónico que le permitía adaptar el tamaño de letra a su capacidad visual. Esta circunstancia fue el punto de partida de la historia “El aroma de los libros”, su primera novela y un éxito de ventas en Italia, en la que nos habla de Adelina, una niña que posee el poder de leer mediante el olfato, pero sobre todo nos habla del amor a los libros y de una ciudad, Turín.

Su novela es un canto a los libros y a sus protagonistas les abren nuevos caminos de esperanza. ¿Qué significan y qué representan los libros en la vida de Desy Icardi?

Para mí los libros son importantísimos. Por encima de todo, soy lectora y solo después, escritora. Soy, pues, una lectora que escribe y no una escritora que lee. Si tuviese que renunciar a escribir o a leer, renunciaría a buen seguro a la escritura, porque no consigo imaginar una vida sin libros.

Adelina es una niña capaz de leer por medio del olfato, pero solo puede hacerlo con libros que ya se han leído. ¿Deben conmover los libros para llegar al lector?

No creo que un libro tenga que conmover necesariamente, sino que pienso que debe, en cualquier caso, despertar en nosotros sensaciones fuertes, hechas de lágrimas o de risas. Más allá del aspecto emocional, para mí es básico el sensorial: los libros son para mí viajes multisensoriales; me gustan las historias que no se limitan a describir acontecimientos, sino que saben transmitir sensaciones táctiles, olfativas, auditivas... Por eso, en El aroma de los libros me he divertido explorando la lectura desde el punto de vista del olfato, imaginando una protagonista joven que lee con la nariz en lugar de con los ojos.

En su novela, las mujeres son las protagonistas, Adelina y su tía Amalia, pero hay otras mujeres que desempeñan un papel importante. ¿Es una novela que reivindica el rol de la mujer en la sociedad?

Yo diría que no; más que nada, la novela relata diversas tipologías femeninas en épocas pasadas y su forma de vivir la vida. Las oportunidades que tenían las jóvenes en la Italia de 1935 eran muy diferentes a las de hoy en día. Amalia, la tía de la protagonista, al provenir de una familia humilde y no haber podido estudiar, tiene necesariamente que buscar un marido pudiente para dar un giro a su vida. Caterina y Anna Ferrero, por el contrario, dos personajes secundarios, pero a los que tengo mucho afecto, usan su talento para el cante y el hecho de ser gemelas para hacer carrera en el teatro de varietés. Hoy, las chicas tienen muchas más oportunidades y mirar a las mujeres del pasado, que en cambio no tenían, puede ayudarnos a aprovecharlas al máximo.

Tía Amalia desea casarse a toda costa porque busca seguridad, pero cuando la consigue no la disfruta. ¿El matrimonio puede ser un arma de doble filo para muchas mujeres?

En la actualidad, una mujer es libre de casarse o no sin por ello perjudicar su futuro; al menos es así en los países más emancipados socialmente. No hay que olvidar, sin embargo, que aún existen realidades en las que, al igual que sucedía en la época de Amalia, las chicas pasan de la autoridad paterna a la del marido. El matrimonio, en mi opinión, debería ser siempre una elección libre y, sobre todo, una de las muchas opciones posibles.

AromaEl aroma de los libros transcurre principalmente en dos periodos: cuando Adelina vive con su tía en Turín y la época en que su tía, Amalia, era una joven «artista», e intercaladas hay otras microhistorias de otros personajes, como la del librero oledor, Amedeo, Caterina... Háblenos un poco de qué papel tienen en la trama.

Me gusta pensar en las novelas como una comedia en la que se mueven, en planos distintos, muchos personajes. Los distintos personajes y su comportamiento, sus estilos de vida y costumbres delinean el ambiente y la época de la narración. Amedeo Vergnano es el malo de la historia, aunque es también un buen padre y un hombre que ha luchado por ocupar un cargo de prestigio en la sociedad; las gemelas Ferrero son chicas espabiladas y un poco rebeldes que intentan «salir adelante solas», mientras que el abogado Ferro representa a los lectores de ayer, hoy y mañana y lanza un mensaje importante: ¡los libros salvan!

Su novela está llena de referencias y aromas literarios. ¿A qué huele la fe, la obediencia, el amor?

Cada uno puede imaginarlo según su experiencia personal. En mi opinión, la fe huele a flores y a humedad, la que se percibe en las antiguas catedrales. La obediencia tiene un olor humilde y tranquilizador, como el del pan recién hecho. El amor tiene tantos matices olfativos... Yo lo asocio con el aroma envolvente del incienso.

Turín es la ciudad en la que se ambienta El aroma de los libros, una ciudad castigada por la emergencia sanitaria que estamos viviendo. Si Adelina leyese un libro sobre lo que está ocurriendo, ¿cuál sería el olor que emanaría esa historia?

Creo que tendría un olor fuerte y persistente, un hedor desagradable, como el de la col hervida, que querrías que desapareciera enseguida, pero que habrá que tolerar durante un tiempo. En fin, queridos lectores, hay que tener paciencia: quedémonos en casa, leamos muchos libros y esperemos que todo vaya lo mejor posible.