Lola Pons: “la globalización nos permite conocer lo variado de la lengua española”

Hits: 308

"El árbol de la lengua” una historia de la lengua española escrita por la doctora, profesora, bloguera y youtuber Lola Pons

  

A.008 600x450

 

 

Texto: David VALIENTE JIMÉNEZ

Todo árbol requiere de una serie de atenciones para crecer alto y sano. Su dieta se compone de nutrientes variados, agua y oxígeno, además de los rayos del sol, tan importantes en la fotosíntesis. Pero existen otro tipo de árboles, sin ningún parentesco familiar con los naturales, más allá de lo permitido por la metáfora, que necesitan de cuidados especiales organizados dentro de las facultades racionales humanas. Los árboles de la lengua precisan de un dueño avezado e inquieto para que su copa llegue a lo más alto posible. Con una disposición adecuada, sin duda, estos árboles pueden superar en tamaño a sus hermanos naturales y metafóricos; y aunque su dueño supere los 100 años, salvo en casos excepcionales, él puede permanecer con sus hojas lustrosas e incólumes como si el tiempo hubiera apremiado su constitución, desafiando a las mismas leyes naturales que rigen el planeta. No obstante, hay árboles de la lengua que crecen muy poco, los dueños no dedican el suficiente tiempo- ni palabras- a su correcta alimentación; estos árboles de la lengua, fatalidades del destino, no superan a una tapia de 70 cm; sobra decir que da pena verlos.

Los árboles de la lengua rigen en cierto modo las conductas internas y externas de las comunidades humanas; capaces de formar bosques enteros, como barreras, que separan sociedades o de doblar su robusto tronco dócilmente para unir a un japonés con un marroquí o a un español con un boliviano. Dentro de las lecturas interesantes y actuales dedicadas de forma amena a divulgar sobre las lenguas, hace unos días, la editorial Arpa publicó “El árbol de la lengua” una historia de la lengua española escrita por la doctora, profesora, bloguera y youtuber Lola Pons, que nos adentra en los entresijos de la herramienta que irremisiblemente todas las personas empleamos en nuestro día a día. A la par que nutre el árbol personal de la lengua, el lector adquirirá con su lectura una serie de competencias que muchas veces pasan desapercibidas en la educación convencional.

En la universidad, tuve un profesor de filosofía que criticaba a la RAE. Según sus argumentos, las personas no necesitábamos de una academia que dicte las normas sobre el lenguaje, ya que este es dúctil, por lo tanto no requiere de la supeditación de ninguna institución. ¿Está usted de acuerdo?

No lo estoy. Quienes nos dedicamos a la docencia y a la investigación de la lengua española, hacemos un uso constante de las herramientas que la Real Academia pone a nuestra disposición, y que difícilmente podrían ser gestionadas por una entidad privada. Por ejemplo, están las obras de nuestra tradición lingüística como el diccionario de Nebrija o los corpus de español histórico y de español actual, que tiene la Academia puesta a disposición del público en su página.

Usted lo defiende como una herramienta útil; pero es posible hablar de un derecho natural de las lenguas, es decir, una serie de características que sean inviolables para el hablante y que no necesiten de ninguna institución reguladora.

Las lenguas se regulan mediante directrices consuetudinarias, ya que cualquier innovación lingüística particular necesita del refrendo social y de su propagación para que esa innovación se asiente socialmente. Pero no puede haber directrices inviolables en una lengua viva, solo las muertas permanecen inmutables. Sin cambios, ahora mismo no estaríamos usted y yo hablando español, seguiríamos empleando el indoeuropeo.

Usted habla en su libro de los niños: los grandes inventores de lenguajes. ¿Lo que ellos crean puede recibir tal categoría?

Más bien es un estado de lengua. Los niños construyen unos códigos muy mutables y diferentes para cada uno de ellos. Sobre todo, ese estado de lengua ayuda a los investigadores a conocer mejor la construcción de nuestro lenguaje, sus formas de adquisición y de por qué unas personas aprenden antes la lengua que otros.

¿Qué opinión le suscita que un hablante de español de España emplee palabras más propias de Latinoamérica?

Me parece muy bien. Me encanta escuchar a mis alumnos y a los niños de mi familia emplear expresiones como manitos arriba. Por desgracia, mi generación no contaba con tanta facilidad para acceder a esos mexicanismos. De hecho, gracias a la globalización podemos desarrollar las personas una mayor sensibilidad lingüística y un conocimiento profundo de la diversidad interna del español. Décadas atrás ciertos acentos eran favorecidos debido a la exposición mediática; por suerte, con las redes sociales, como YouTube, apreciar la fuente de riqueza que esconde nuestro idioma es más habitual.

Eso respecto al nivel hablado, pero ¿y al escrito?

A nivel textual, lo veo más difícil que se produzca. No sé hasta qué punto mis estudiantes sustituirán sus perfectos compuestos por el uso mexicano.

El español es la única lengua que mantiene el signo de exclamación e interrogación de apertura. ¿Cree que las redes sociales los harán desaparecer?

Yo creo que no. Esos signos, por mucho que se omitan en las redes sociales, están resistiendo muy bien en la prensa y en los libros, no tiene pinta de que vayan a desaparecer. Además, son muy útiles para darle la prosodia a la frase. Yo creo que de alguna manera tenemos que reivindicarlo, es algo nuestro, de los romances peninsulares, y por qué no defenderlo, al igual que defendemos la ñ.

¿Y por qué en los romances peninsulares se ha desarrollado la apertura y en el resto de lenguas no?

Es un hábito gráfico, que al igual que la ñ, se desarrolló para el castellano. Otras lenguas mantienen la Ç, mientras que nosotros la hemos perdido. Los escribientes estamos sujetos a la tradición, escribimos como nos han enseñado de pequeños, por esa razón muchas personas se niegan a quitarle la tilde a solo. La Real Academia se fundó en el siglo XVIII en un momento en el que ya existen tradiciones de escritura muy sólidas y entre ellas estaba el empleo de los signos de apertura. La Real Academia no creyó conveniente cambiar algo que ya estaba arraigado y que funcionaba bien.

Elarboldelalengua 392x574En su libro, nos comenta que en 1991 la ñ produjo un pequeño altercado en la Unión Europea ¿es habitual que la lingüística genere pequeños resquemores internacionales?

Sí. De hecho, hace poco volvió a pasar con la ñ a propósito del nombre de un niño. También se generan desalisados lingüísticos por la traducción de tratados en conflictos entre organismos. No es menor la cuestión lingüística, nos posiciona sin importar si es nuestra lengua materna o la que empleamos en un contexto internacional.

¿Qué prefiere pedir en un restaurante albóndigas o almóndigas?

(Risas) Las pido siempre en casa y hechas por mi madre; pero si las busco en el diccionario tendré que ver que almóndiga con m, presenta una marca de uso coloquial o vulgar. Pero me alegro de que esté en el diccionario, deben estar todas las variantes debidamente marcadas.

¿Y de dónde procede esa maldición que ha recaído sobre cuyo? Según comenta en uno de los artículos, ya en época del Cid había cierto recelo en utilizarlo.

Llega al español condenado por ser una forma de muy escaso uso. Es muy interesante porque nos muestra cómo la frecuencia de uso no es garante del mantenimiento de una lengua, o dicho de otro modo, la infrecuencia de uso no es equivalente a muerte morfosintáctica, puesto que siempre ha sido un elemento poco usado, pero todavía permanece entre nosotros. El cuyo pertenece al dominio de lo escrito; los hablantes tendemos a pensar que la lengua se compone exclusivamente de elementos hablados, y no es así.

Y las personas que padecemos de leísmo, ¿debemos estar preocupadas?

No padece ningún problema, usted es leísta, es decir, presenta leísmo. Pero no. Hay ismos peores como el canibalismo. El leísmo personal masculino está muy extendido desde la Edad Media.

¿Cree que la enseñanza de la lengua española en la primaria es adecuada para un aprendizaje óptimo de los niños?

Confió muchísimo en los maestros y, en general, creo que hacen una labor titánica. Cuando la puerta de la clase se cierra, ellos están encargados de enseñar a los niños a leer y a escribir todo tipo de textos, además de trasmitirles amor por la lectura de ficción, entre otras cosas. En quien sí no confío es en toda esa faralla que están por encima de los profesores: textos legislativos, inspecciones… Hemos comprobado que la legislación cambia, volviendo locos a los profesores. Y pese a eso les seguimos confiando la labor de enseñar a que nuestros niños se expresen correctamente.

Los lingüistas empleáis en vuestros blogs y artículos historietillas para enseñar sobre la materia…

La lengua es lo más cercano que tenemos: nada más levantarnos, lo primero que hacemos es hablar con otras personas o con nosotros mismos. Al ser algo tan común y constante es sencillo explicar cualquier fenómeno lingüístico con ejemplos de nuestra vida cotidiana: con nuestra música, con nuestros textos clásicos o con nuestros héroes con pies de barro. La lengua está dentro de nosotros.