Hernán Díaz y la soledad del desierto

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A lo lejos, un western atípico que rompe con los tópicos

  

Hernán

 

 

 

Texto: Víctor ROYO Foto: Asís G. AYERBE

 

 

La vida de Hernán Díaz (Buenos Aires, 1973) parece sacada de un libro de aventuras. Porteño de nacimiento, cuando tan solo tenía 2 años su familia se marchó a Suecia escapando de la dictadura argentina. Una vez licenciado se estableció en Londres, para más tarde afincarse en Estados Unidos, lugar donde reside desde hace veinte años. Esta existencia un tanto nómada le ha permitido escribir una de las novelas más interesantes del panorama estadounidense actual. A lo lejos, su ópera prima, es una historia sobre la inmigración y el vacío que dejan la soledad y la desorientación. Narra la historia de Hakan Söderström, un joven emigrante sueco que llega a América a principios del siglo XIX. Se trata de un western atípico, que ha sido capaz de romper con los tópicos propios del género; tanto es así que el protagonista no se dirige al oeste sino al este en la búsqueda incansable de su hermano, separados antes de partir hacia este territorio desconocido. Aun así, en el libro no faltan paisajes desérticos, indios, buscadores de oro y una violencia real y desmedida.

Hakan, el protagonista de esta novela, es un joven que emigra de su Suecia natal hacia a América en busca de fortuna. Usted mismo vivió una juventud repleta de viajes y cambios de residencia. ¿Cuántas de sus propias experiencias vitales están reflejadas en la historia de Hakan?

Hay muchas, pero no de un modo directo, en primer lugar por motivos cronológicos, ya que yo no nací en el siglo XIX. La intersección central entre Hakan y yo es la experiencia de la inmigración y también de la desorientación. Comparto con él cierta sensación de no pertenencia que creo que ha definido mí vida, aunque no lo vivo de manera traumática. En Suecia me pasaba que no parecía escandinavo, mientras que en Argentina tampoco encajaba porque tenía acento sueco y llevaba zuecos de madera… Siempre ha existido esta desubicación en mi vida, y eso es algo productivo que me ha ayudado a escribir esta historia.

Encontró la inspiración para escribir esta novela después de leer una serie de obras de autores como Lermontov, Buzzati, o T.E. Lawrence que transcurrían en el desierto. ¿Qué tenían esos libros en común y por qué le motivaron a empezar a escribir?

En verdad tenían muy poco en común, lo único que compartían era el desierto. En aquel momento estaba viviendo en Londres y de forma azarosa empecé a leer libros que transcurrían en ese escenario, luego eso se transformó en un plan de lectura más programado y fui añadiendo otros libros. Lo que me interesó fue esa idea de la nada, y de cómo esas visiones de la nada eran tan diferentes unas con otras. Había una discrepancia entre la extensión del desierto y la soledad casi claustrofóbica de quién está perdido en él que me parecía muy interesante. ¿Se puede ser realmente un extranjero en el desierto? Esta paradoja intelectual me sirvió para empezar a escribir.

PortadaA lo lejos

La novela está repleta de descripciones de paisajes fascinantes del territorio norteamericano. ¿Visitó todos esos lugares o le dio más importancia a la documentación bibliográfica?

Me interesaba que este libro fuera un ejercicio de imaginación en diálogo con cierta tradición literaria más que basarme en impresiones sensoriales de algún lugar determinado. Especialmente en la literatura norteamericana existe una obsesión por escribir sobre lo que se conoce. Se supone que si voy a escribir sobre el desierto debería coger un avión e irme a Utah y dar vueltas por ahí. Es un dogma prevaleciente en ese país, pero no es el mío. Yo pienso que la literatura no tiene por qué tener una relación tan servil con la realidad.

A lo largo de la novela vemos el mundo a través de los ojos de Hakan, un personaje que durante gran parte de la historia desconoce tanto el idioma como los distintos lugares que atraviesa. Este fuerte sentimiento de desorientación también lo siente el lector. ¿Le costó elaborar una obra con un punto de vista tan único y personal?

Técnicamente fue uno de los aspectos más difíciles de la escritura, ser fiel a ese punto de vista tan restringido pero al mismo tiempo lograr que el relato tuviera intensidad e interés. Quería narrar esa claustrofobia interior sin que fuera demasiado difícil para el lector. Fue muy complicado pero mi punto de referencia, para esto como para muchas otras cosas, fue Henry James, que es uno de mis autores favoritos y que fue un gran pensador del punto de vista en literatura. Su teoría se ve principalmente en sus novelas y lo trata de un modo muy estricto y responsable que traté de imitar lo mejor que pude.

¿Qué elementos de la cultura latinoamericana podemos encontrar en A lo lejos?

El elemento más importante y que por momentos es muy visible en la novela es la literatura gauchesca, que es un género que me gusta mucho y que, a pesar de ser el género nacional argentino, nadie realmente lee. Me refiero a obras como El Gaucho Martín Fierro. de José Hernández. Esos textos no son una tradición muy viva, más bien son objetos de museo, pero a mí me encantan porque soy un académico y tengo una tendencia a leer ese tipo de libros. En su concepción inicial, esta novela fue un intento de pensar el western en relación con la tradición gauchesca, si bien luego tomó un rumbo distinto. Para mí, esta obra es profundamente norteamericana.

¿Cuál es su relación con el género del western, tiene algún libro o película favoritos?

De chico jugaba a vaqueros, como todos (risas). Películas he visto muchísimas, especialmente durante el proceso de escritura, por ejemplo, Pasión de los fuertes, que es una película que me encanta; Winchester 73, con James Stewart; luego también hay una película australiana buenísima llamada The Proposition. En literatura, para ser honesto, me gustan pocas novelas, pero hay un libro de viajes de Mark Twain que está muy bien, y por supuesto Butcher’s Crossing de John Williams, que es un libro genial.

A lo lejos es un western atípico, donde se deconstruyen los tópicos propios del género ¿Por qué el western clásico se ha vuelto un género literario tan marginalizado en la actualidad?

La respuesta más obvia que se me ocurre es que son libros muy malos. Los westerns que tienen cierta relevancia son de después de los años 50. También hay que tener en cuenta el sistema de valores de todas estas obras. Hay una teoría que dice que el cine de algún modo ocupó el lugar que el género literario debería haber tenido. Sin embargo, creo que tiene que ver más con el lenguaje regionalista del western, estamos ante un género folclórico y eso no funciona demasiado bien con las aspiraciones de universalidad de la literatura norteamericana.

Empezó a escribir el libro antes de que Donald Trump llegara a la presidencia de los Estados Unidos. Aún así, es imposible no encontrar conexiones entre esta obra y la situación política actual. ¿Cómo se vive toda esta problemática desde allí?

La inmigración es un tema muy importante en Estados Unidos, para mí después del problema del medio ambiente es el segundo tema más preocupante. Es una crisis humanitaria terrible, separan familias, ponen niños en jaulas, hay gente que muere en la frontera… es urgente y muy problemático. Pero seamos francos, es algo que nos concierne a todos. Reconozcamos que muchas otras naciones han participado en esto a lo largo de la historia. Es una problemática que también existe en España desde hace mucho tiempo.