POESÍA: Los 750 (magníficos) poemas sin premio de Carlos Aurtenetxe

texto ENRIQUE VILLAGRASA 

Reivindicamos la figura del poeta Carlos Aurtenetxe con los 750 poemas de la monumental 'La locura del cielo' (El Gallo de Oro) como bandera.

“La locura del cielo/ Poema/ gesto/ que de nada sirve   pero/ hazlo/ por ello”: son versos del gran poeta vasco Carlos Aurtenetxe (San Sebastián, 1942) en La locura del cielo (El Gallo de Oro, 2015, con frontispicio de Antonio Gamoneda), que es el gran olvidado de todos, desde los más doctos a los menos, y habiendo escrito poemarios como Los cormoranes (2002), aunque a uno le gustan sus poemarios dedicados a tres enormes escultores vascos, también: La casa del olvido con Chillida (1999); La piedra acontecida con Oteiza (1999) y Acanto ciego con Remigio Mendiburu (2006), que son tres poemarios como la más maravillosa metáfora encendida que el lector pueda leer. El conocimiento de este enorme poeta Aurtenetxe se lo debo a otro magnífico poeta, Kepa Murua. Sigo pensando que la generosidad es muy importante en la vida de cualquier persona y más si esta es titiritero.

Mi relación con Aurtenetxe se inició con la lectura de unos poemas publicados en la mítica revista Hora de Poesía, su último número, el 100, donde aparecen tres poemas suyos: Canta Agosto, Cacería y Muerte del geómetra. Era principios del año 1996. Después también he leído más recientemente trabajos sobre su poesía en la revista internacional de teatro y literatura Alhucema y en la revista ilustrada de creación Cuadernos del Matemático. Y, por lo que sé, bien pudieran haberle concedido el Premio Nacional de Poesía el año pasado, pero cobardías aparte no fue así. Y lo digo a aquellos que saben de gramatopeica, prosopopeya, sintaxis, métrica y son personas de gran sindéresis lingüística.

Es un poeta que en su devenir telúrico camina solo por doquier. Creo que tiene un discurso que trasciende la anécdota diaria y la transforma en palabra poética: va más allá de la piel textual. Igual y sin pretensiones de nada, es el poeta que yo conozca que con más mimo cuida la palabra, el lenguaje, y quien mejor hace uso de la misma. Tanto es así que en el lector crea adicción por su lenguaje. Creo que es el maestro arquitecto del lenguaje, donde el verso arde y se transforma en temor y temblor, para gloria de todos.

Toda esta reflexión me viene al papel tras leer La locura del cielo, dos volúmenes: tomo 1 con 762 páginas y tomo 2 con 749: en total suman 1.511 páginas de poesía. Son más menos unos 750 poemas escritos en un par de años, encerrado el poeta con su escritura, al ritmo de uno a cuatro poemas diarios. ¡Ahí es nada y bendito sea! Por lo que podemos asegurar que es un trabajo poético que nadie, repito, nadie, ha llevado a cabo hasta la fecha en esta España de no sé quién —de los poetas, no—.

Y que bien merecería mayor consideración por parte de todos y, si los lectores no nos damos cuenta, los entendidos están para darnos un toque y llamarnos la atención de la existencia de este poeta grande. Así pues, tras la lectura de La Locura del cielo y Áspera llama. Antología poética (1977-2006), no me queda más remedio que gritar el nombre del poeta: Carlos Aurtenetxe, de nuevo, pues nadie que se acerque al poeta, a sus versos, podrá quedar al margen de los mismos. Dan cuenta de lo que uno es, donde la ambigüedad figura por su ausencia: “Poema imposible// sueño del que nada/ puede despertar”.

Ni que decir tiene que es una rareza poética, absolutamente fuera de los gustos de nuestra época. Pero de verdad que bien vale una misa o mil leer a tan tremendo poeta. Y gracias sean dadas a El Gallo de Oro y a Bermingham por publicar su apasionante obra, que emociona, sugiere y conmueve. Su poesía no es ni será olvido.

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