CÓMIC: La risa del asesino

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Texto: MANU GONZÁLEZ

Foto: BRIAN BOLLAND

 

Joker un personaje que da mucho juego

 

Debería estar hablando de cómics excelentes publicados estos meses, como el semiautobiográfico y funesto Malas Compañías de la coreana Ancco, publicado por Astiberri, o el muy recomendable y desasosegante Bezimena de la serbia Nina Bunjevac, publicado por Reservoir Books, pero la actualidad es caprichosa y estos días nos ha arrollado con un asunto espinoso que ha tenido bastante repercusión en las redes sociales. No hablo de la sentencia del Procés, sino del estreno de la película Joker, dirigida por Todd Philips y protagonizada extraordinariamente por Joaquin Phoenix. Lástima que la película sea tan deudora del Taxi Driver o El Rey de la Comedia de Scorsese y se tome demasiado en serio como génesis real de un villano psicópata.

El malvado más importante del Caballero Oscuro del Universo DC no fue creado únicamente por el que muchos consideran el único autor de Batman, el dibujante que siempre firmó su obra en solitario, Bob Kane (1915-1998), sino que tuvo tres padres. Aparte de Kane, quien vendió la idea de Batman a DC en 1939, el Joker, Comodín o Guasón, como se le conoce en América Latina, fue más idea de Bill Finger (1914- 1974), guionista y co-creador del Hombre Murciélago, y de Jerry Robinson (1922-2011), joven ayudante de Kane que dibujó algunas de las primeras aventuras de Batman en la revista Detective Comics. Finger mantiene que se inspiró en el deformado rostro del actor Conrad Veidt en El hombre que ríe (1928) y Robinson afirma que había dibujado el naipe del Joker de la baraja francesa antes que Finger viniera con su idea. En el fondo, da igual de quién sea la autoría del extraño Moriarty del detective, porque el personaje casi desaparecería en las locas aventuras de Batman y Robin durante los 1950 y los 1960. Joker volvería con fuerza en los 1970, más homicida que nunca, recuperando el panteón que las aventuras amables de DC le negaron durante dos décadas.

ECC Ediciones, la editorial que publica DC Comics en España, ha editado recientemente varias obras que están consideradas por muchos como las que mejor han contado el origen y la psique del villano de gran sonrisa macabra. Evidentemente, lo más parecido a un origen que tiene Joker es Batman: La broma asesina, del guionista Alan Moore y el dibujante Brian Bolland. Publicado en 1988, este origen medio ficticio del payaso del crimen no se consideró canónico hasta que el guionista John Onstrader convirtió a la Barbara Gordon lisiada por el Joker en esa historia en la ciberdetective Oráculo en la colección Escuadrón Suicida. Sabíamos el pasado del Joker, pero DC no había rehecho el primer enfrentamiento entre el payaso y el caballero oscuro para las nuevas generaciones hasta que el guionista Ed Brubaker y el dibujante Doug Mahnke lo contaron en Batman: El hombre que ríe (2005). Brubaker se inspiró en el título de la novela de Victor Hugo, cuya película inspiró a Bill Finger, para narrar el cruel nacimiento de un villano que mata por diversión, anárquicamente y sin ningún patrón establecido.  

JOKER

Para terminar la trilogía de cómics publicados por ECC Ediciones, nada mejor que recomendar la muy realista y sangrienta novela gráfica Joker (2008) del guionista Brian Azzarello y el dibujante Lee Bermejo. Un cómic cruel y muy noir en el que seguimos a un esbirro del payaso del crimen que intenta hacerse amigo del peligroso villano. Pero si quieres una lectura alternativa, y alejada del canon oficial de DC, es imprescindible que te hagas con El crepúsculo del murciélago (2019) de Josh Simmons y Patrick Keck, un comic-book en blanco y negro publicado por Underbrain Books, donde dos supervivientes de un invierno nuclear se parecen demasiado a Batman y el Joker con algunas de las mejores frases de su extraña relación publicadas nunca. Y recuerda: el Joker no tiene maldita la gracia.