Kanada

 

 

KANADA

Juan Gómez Bárcena

Sexto Piso

196 pág., 17,90€

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quien haya leído El cielo de Lima (Salto de página), sabe que Juan Gómez Bárcena es uno de los autores, sino el autor, más prometedor de su generación. E, incluso, dejando de lado la cuestión generacional -¿tiene sentido hablar de generación de escritores solo porque éstos hayan nacido en la misma década?-, Juan Gómez Bárcena puede definirse como uno de los autores más interesantes, tanto desde el punto de vista estilístico-narrativo como desde un punto de vista conceptual -su idea de literatura y sus reflexiones histórico-filosóficas presentes en su obra-, del actual panorama literario. Con El cielo de Lima obtuvo el Premio Ojo Crítico, un merecido reconocimiento que situaba al autor en la difícil tesitura de no decepcionar con su siguiente novela. Y no sólo no ha decepcionado, sino que ha demostrado su versatilidad. Lejos de repetirse, con Kanada (Sexto Piso), Gómez Bárcena presenta una novela completamente distinta, más oscura si cabe, narrada en segunda persona por un único personaje, un superviviente del campo de concentración de Auschwitz. Kanada es el relato e, incluso, la confesión de una supervivencia, de la supervivencia del horror, pero esta narración -y en esto reside el mérito de Gómez Bárcena- escapa de los maniqueísmos y tópicos que han adornado mucha de la literatura en torno a la experiencia en los campos. En efecto, si bien podríamos hablar de Imre Kertész e, incluso, de Primo Levi como referencias, sería erróneo enmarcar la novela en esta tradición. En efecto, si hubiera que situar Kanada en una constelación en concreto, sería aquella en la que también estuvieran Samuel Beckett y el Dostoievski de Memorias del subsuelo -a lo mejor, también podríamos incluir en la constelación el Faulkner autor del monólogo de Benjy en El ruido y la furia. El trauma lleva al protagonista de Gómez Bárcena a construir un relato confuso, alejado de la serenidad, pero también del melodrama. Hay dureza, puntos de locura, de confusión. El narrador no se parece a ninguna otra víctima y es que una de las ideas de fondo de la novela es la unicidad de la experiencia: contra el relato único, ese relato que no solo homogeneiza a la víctima, sino que simplifica la historia en versión fija y sin contradicciones, Gómez Bárcena propone un narrador cuya experiencia no responde a patrones. En este sentido, como ya sucedía en El cielo de Lima, la reflexión sobre el relato histórico y su construcción vuelve a tener un papel esencial y, por ello, no es de extrañar, que el origen de este libro esté una visita de su autor al campo de Auschwitz, convertido en un museo de la tragedia, en lugar turístico donde uno va a que le confirmen el relato aprendido. Sin embargo, ¿acaso no hay más relatos? Y, sobre todo, ¿acaso hay solo una manera de ser víctima? Kanada es una excelente novela y Juan Gómez Bárcena, un autor que merece atención, porque pocos escritores están realizando una propuesta literaria tan sólida como la suya.

 

 

 

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